Hace un mes fuí a la reunión mensual de mi extraño, pero muy interesante grupo de amigo que, como diría alguno "no temen reconocer que pagan por sexo". Son gente de lo más divertida, fiestera, y no dejaré nunca de reconocerles que todos unos caballeros. Quizá por simple amabilidad, tal vez tienen intenciones ocultas, que no lo son del todo, sabemos que buscan, que buscamos pues.
A esa reunión fuí con mi amiga M., quien decidió ser Alicia, al final todos tenemos otro nombre, pues practicamente somos otros en ese ambiente. Al llegar, después de saludar a varios conocidos, otros no, mientras bailaba con Ali, tocaya de mi amiga M., en medio de un grupo de chicos vislumbré a uno que, por su aspecto intelectual, llamó fuertemente mi atención. No lo voy a negar, no es mi estilo, pero me gustó mucho. Atracción a primera vista, diría sin tapujos. No es muy alto, bien parecido, sus gafas le dan ese aire de intelectual que bueno, desde niña me ha derretido. Y me derritió. Le pregunté a C., un amigo del grupo, quien era ese sujeto, pero C., quien ya andaba con algunos grados de alcohol encima, mejor fue por él y me lo presentó. No es una técnica, quienes me conocen saben que me encanta abrazar a la gente, pero confieso que hace tiempo, además del efecto de romper barreras con la gente, encontré que tiene otros dos grandiosos resultados: pueden percibir mi fragancia, exquisita siempre, por supuesto, y mis senos, mi gran orgullo (de algo, además de mis ojos, debía sentirme felíz, ah claro, mi cerebro también). En fin, abrazar a este tipo que dijo ser B. me hizo sentir algo muy agradable, abrazo mucha gente, los abrazos son terapeuticos, pero no siempre se siente taaaan bien como aquél. Regresó con sus amigos, me pareció que le fuí indiferente, pero oh maravillosa sorpresa (creo que a veces me pongo medio boba, en estas redacciones pero bueno, sólo estoy plasmando mis impresiones de los hechos), la siguiente semana, mientras chateaba con esa agradable comunidad, empecé a platicar con él. No me da pena decirlo, el tipo me gustó, yo lo busqué, yo elegí, desde el día que lo conocí había decidido que quería besarlo, deseaba satisfacer un deseo, una curiosidad, de esas que casi no se me dan y que si no satisfago me pongo loca, de por si.
Después de un rato de platicar, sin dar muchas vueltas, nos entendimos, y bueno, nos pusimos de acuerdo para uno de los momentos más tiernos que haya vivido. Quizá no era eso lo que buscaba, lo que ambos buscabamos, sin embargo siempre hay detalles que se muy bien nunca se van a repetir, por lo cual vivo cada minuto conciente de ello, queriendo guardar cada movimiento, aroma, caricia, y del mismo modo dejar una huella en la otra persona. Para mi no sólo es la diversión del momento, si disfrutarla, pero hay siempre algo más, esa trascendencia que casi todos los seres humanos queremos alcanzar, si logro dejar un recuerdo en una persona, me doy por bien servida. Volviendo a mi tema, B. no sólo es una excelente persona, sino un buen amigo, por alguna razón existe una confianza innata, se que puedo decir lo que pienso sin problemas.



Si, hay que vivir cada instante de la vida como si fuese el último.
ResponderEliminarEvidentemente la trascendencia de una relación entrañable es que no existan dobleces ni cortapisas, que con tal confianza se pueda proponer lo que se ocurra y escuchar de regreso sin filtro y sin sordina.
Cuidado con lo que pides... por que se te puede cumplir.
Un beso...!!